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Ciudad Juarez, Chihuahua,
Promoción.- En su visita por esta frontera, el Ssecretario del Trabajo del Gobierno Federal, Francisco Javier Salazar Sáenz, dijo una frase que sin duda quedará en la mente de miles de trabajadores mexicanos, "más vale tener trabajo que no tenerlo", en franca alusión a los conflictos laborales que se derivan de las peticiones de incrementos salariales.

De acuerdo a la disertación del funcionario federal, las relaciones laborales se deben sustentar sobre la base de la sana convivencia y la comprensión de las necesidades mutuas de las partes que mantienen una relación contractual.

Coincidimos con este pronunciamiento oficial, pero lo que nos deja inquietos, es el estado de indefensión en el que quedan los miles de trabajadores "importados" que emigraron del sur del país en busca de un mejor porvenir para sus familias.

Y es que resulta que las empresas de reclutamiento prometen "la luna y las estrellas" a los esperanzados obreros para que se contraten con ellos y al llegar a esta frontera se enfrentan a diversas necesidades primarias insatisfechas, como la falta de vivienda.

No obstante que el funcionario federal fue muy claro en señalar que a las empresas no les corresponde dotar de vivienda a sus empleados, sino cubrir puntualmente con sus cuotas ante el Infonavit, dejó en el limbo la respuesta a otra interrogante de estos trabajadores "emigrados": ¿y los derechos laborales?.

Porque usted ha de saber que las citadas empresas de reclutamiento legalmente son los patrones de los obreros que contratan para prestar sus servicios en diferentes maquiladoras, de tal forma que a sus empleados, les pagan sueldos más bajos que a los que se contratan directamente con la maquila, su "status" ante el Instituto Mexicano del Seguro Social, es de trabajadores eventuales y no perciben beneficios como los famosos bonos de despensa, de contratación, de transportación y de alimentación.

Esta circunstancia provoca que en  la ciudad existan, en una misma empresa, trabajadores de primera y de segunda, los que ganan arriba del mínimo y pueden acceder, gracias a su trabajo de "planta" a créditos para vivienda, generalmente otorgados a trabajadores con más de un año de antigüedad en su actual empleo, aguinaldos y vacaciones por encima de lo que marca la ley, en tanto que los otros, los "importados" solo deben aspirar a que se les pague un sueldo raquítico y sin niguna posibilidad de cumplir con el "sueño mexicano" de llevar progreso a sus familias.


Este fisgón hace votos porque las autoridades laborales atiendan esta problemática y no sigan maquilando familias desintegradas por la falta de oportunidades académicas y desarrollo social.
Sociedad